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La Magdalena Yancuitlalpan en el Huey Atlixcáyotl 2026

Con mucho orgullo felicitamos a las Pastoras de La Magdalena Yancuitlalpan por su participación en la 61.ª edición del Festival Huey Atlixcáyotl, donde tuvieron la oportunidad de compartir parte de la riqueza cultural y las tradiciones de nuestra comunidad a través de “La Yancuitlalpeña”. 💃🏽🌿

Su presencia en esta gran celebración de la cultura poblana permitió mostrar la identidad y las costumbres que forman parte de nuestras raíces, representando a la Región de los Volcanes con dedicación y orgullo.

Más allá de una presentación, su participación es una manera de mantener presentes las tradiciones que han pasado de generación en generación y que siguen dando identidad a nuestra gente y a nuestros pueblos.

Durante el festival estuvieron presentes autoridades de los distintos niveles de gobierno, así como representantes del ámbito cultural y turístico, quienes acompañaron a las diferentes comunidades que se dieron cita en esta importante celebración.

👏🏽 ¡Felicidades a las Pastoras de La Magdalena Yancuitlalpan!
Gracias por llevar el nombre de nuestra comunidad y compartir con orgullo “La Yancuitlalpeña”, una expresión de nuestras raíces, nuestra historia y nuestra identidad.

Si quieres, también puedo hacerte una versión más emotiva y orgullosamente yancuitlalpense, como para publicarla en Facebook y que conecte más con la gente del pueblo.



Así contaron los niños la historia de La Magdalena Yancuitlalpan

Estracto del libro "Encuentro de miradas" publicada por la SEP

Así contaron los niños la historia de La Magdalena Yancuitlalpan

En La Magdalena Yancuitlalpan existe una memoria que durante generaciones se transmitió principalmente de boca de los abuelos, los padres y los tíos.

A finales de la década de 1990, un grupo de niños de la comunidad comenzó a recopilar esas historias. Las escucharon en sus casas, las grabaron, las escribieron y después las compartieron en la escuela.

No eran historias escritas por un historiador. Eran las historias tal como los niños las habían escuchado de sus mayores y como ellos mismos las entendían y las contaban.

La investigadora Rossana Podestá documentó este trabajo en Encuentro de miradas. Los propios niños decidieron ordenar sus historias “de antes para acá” y colocaron en su lista los volcanes o el diluvio, la fundación, La Llorona, las brujas, el ojo de agua, la Revolución, el túnel, el Cerro Viejo, el diablo, el Cerro del Chiquihuite y La Malinche. Cuando les preguntaron quiénes contaban mejor estas historias, respondieron: “los abuelitos”.

A continuación, estas son las principales narraciones, respetando en lo posible las palabras y la forma en que fueron contadas.


1. El diluvio y los xantilti

Catalina Mondragón

Esta historia fue contada por Catalina Mondragón, quien comenzó diciendo:

“Dice mi abuelita que empezó a llover como cuarenta días y cuarenta noches…”

Según lo que Catalina había escuchado de su abuelita, durante aquella gran lluvia casi todos murieron.

Algunos lograron irse hacia el Pico de Orizaba porque, según la historia, “el Popocatepetl se hundió”.

Cuando finalmente terminó la lluvia y el agua comenzó a bajar, aquellos antiguos habitantes se convirtieron en changos y animales.

Catalina los describe así:

“eran como monos.. les decían xantilti..”

Dice también que se vestían con la piel de los animales, comían carne y que ellos habían inventado el fuego.

Y finalmente explica quiénes eran:

“xantilti son los viejos antiguos que vivieron aquí.. así nombramos lo viejos tiempos.”

Así lo contó Catalina, repitiendo una historia que había recibido de su abuelita. (La Magdalena Yancuitlalpan)


2. La llegada de Santa María Magdalena

Niño sin nombre identificado

Otra de las historias cuenta cómo Santa María Magdalena llegó al lugar donde actualmente se encuentra el pueblo.

El niño comienza contando que Santa María Magdalena vivía en Huexocoapa y que iban a celebrar su fiesta el 22 de julio.

Pero entonces ocurrió un problema:

“el rico se enojó y que los corre.”

Los habitantes tuvieron que salir de aquel lugar.

Primero llegaron a un sitio llamado Huepalcalo y después bajaron hacia Tochimilco.

Allí fueron a ver al presidente para pedirle un lugar donde pudieran sembrar.

Según el relato, el presidente les dio precisamente el lugar:

“a donde estamos viviendo.”

Después aparece nuevamente el hombre rico. La historia dice que intentaron regresar a la patrona, pero ya no pudieron porque la imagen se había vuelto pesada.

Mientras tanto, al rico le ocurrió algo extraño:

“el rico ya se había pegado la copa de oro en su boca”

Ya no podían quitarle la copa.

Entonces la patrona no quiso regresar y permaneció en el nuevo lugar.

El niño termina explicando algo muy importante sobre la fundación:

“los antepasados primero lo tenían que buscar el agua.”

Después de encontrarla:

“lo construyeron el templo”

También menciona un lugar llamado El Canorno, donde obtenían la cal utilizada para construirlo. (La Magdalena Yancuitlalpan)

Así lo contó el niño, relacionando directamente la llegada de la patrona, el agua y la construcción del templo con el origen de la comunidad.


3. El agua y el origen del pueblo

Ademía Flores Morales

En otra narración aparece nuevamente el agua.

Ademía Flores Morales cuenta una historia relacionada con un hombre rico y con la fiesta de la patrona.

Después del conflicto, el hombre pidió agua y ocurrió algo extraño con el vaso.

La historia termina relacionando ese acontecimiento con los primeros habitantes y con la búsqueda de agua.

Los antepasados encontraron un lugar donde había agua y comenzaron a excavar.

Dentro de estas narraciones, el agua no aparece simplemente como algo necesario para vivir.

Es parte de la historia de cómo nació el pueblo.

La propia investigación de Podestá observa que en Yancuitlalpan el agua está relacionada con la ubicación de la iglesia y con la fundación del pueblo. 

Así lo contaron los niños: primero había que encontrar el agua y después construir el templo.


4. Cuando Santa María Magdalena decidió quedarse

Caritina Díaz Alonso

Caritina Díaz Alonso también participó en las narraciones relacionadas con Santa María Magdalena.

Su versión forma parte de ese conjunto de historias en las que la imagen de la patrona llega a un lugar y termina permaneciendo allí.

La lluvia, el agua y el lugar donde finalmente queda la imagen aparecen relacionados con la existencia posterior de la iglesia y del pueblo.

Para los niños, la imagen no era simplemente trasladada por las personas.

Dentro de estas historias, la propia patrona parecía decidir dónde quería quedarse.

Por eso, una de las ideas que se repiten en las narraciones de Yancuitlalpan es que el lugar elegido debía tener agua.

Así lo contaron los niños y así lo habían aprendido de las personas mayores de la comunidad. 


5. El león que había en Yancuitlalpan

Miguel González, sexto grado, 12 años

Miguel González, de sexto grado y 12 años, contó una historia diferente.

Miguel comenzó describiendo cómo imaginaba a La Magdalena de muchos años atrás:

“habia muchos arboles estaba lleno de pasto, flores no habia lus electrica”

También decía que las casas eran de pasto y paja.

Pero entre todos los animales había uno que causaba miedo:

un león.

Según Miguel, era el único animal salvaje que existía en la comunidad y la gente tenía miedo de salir de sus casas.

Hasta que un día:

“la gente se reunio para acabar con el leon”

Los habitantes fueron preparados con:

“palos piedras y machetes”

Llegaron al lugar donde estaba el animal, pelearon con él y finalmente lo mataron.

Miguel continúa recordando un Yancuitlalpan donde había muchos animales:

“el lobo, coyote, serpientes, venados, toros y otros”

También habla de un bosque muy grande.

Con el paso del tiempo llegaron personas de otros pueblos. La comunidad comenzó a crecer, se fueron tumbando árboles y matando animales.

Al principio:

“no abian carreteras solo veredas”

Después llegó la carretera y el pueblo cambió.

Miguel también recuerda los cultivos de la comunidad y menciona maíz, frijol, habas, chícharo, alegría, alelí y flor de muerto.

Y cuando habla del volcán dice:

“el volcan Popocatepetl tiene otro nombre que es Gregorio”

Finalmente observa que ya no había tantos animales porque:

“el ombre los a matado.”

Así lo contó Miguel González, mezclando recuerdos del paisaje antiguo, animales, agricultura y las transformaciones que había experimentado la comunidad. (La Magdalena Yancuitlalpan)


6. Las brujas

Los niños también hablaron de las brujas.

Ellos mismos colocaron esta historia después de La Llorona dentro de su orden de narraciones.

La investigadora explica que el mundo narrativo de los niños de Yancuitlalpan era muy amplio y que entre los temas que destacaban estaban las brujas, La Llorona y el diablo. 

Las historias sobrenaturales estaban relacionadas con lugares, personas y acontecimientos que los niños conocían de su propia comunidad.

En una conversación registrada durante el trabajo, los niños hablaron también del “mal aire”.

Cuando se les preguntó quién limpiaba a las personas que lo sufrían, respondieron:

“nuestras mamas y abuelitas con yerbas”

Y mencionaron plantas como el pirul, la ruda y el zapote blanco.

Cuando se preguntó si había brujos en la comunidad, los niños respondieron:

“si son brujos”

Así lo contaron los niños, vinculando las historias de brujas con los conocimientos y prácticas que aprendían dentro de sus familias. 


7. La Llorona

Sin nombre identificado en el fragmento consultado

La Llorona fue otra de las historias que los niños consideraban parte de la memoria de Yancuitlalpan.

Ellos mismos la colocaron después de la historia de la fundación y antes de las brujas.

La importancia de esta historia no está solamente en el personaje de La Llorona.

También muestra que los niños consideraban las historias de aparecidos, almas y otros seres sobrenaturales como parte de los conocimientos que circulaban dentro de la comunidad.

La investigación señala que el mundo narrativo infantil incluía mitos, leyendas, aparecidos, duendes, brujas y almas en pena. 

Así la contaron los niños, como una historia recibida de los mayores.

En el fragmento de la obra que pude verificar no aparece una versión completa con el nombre del niño que la narró, por lo que no se le atribuye a una persona específica.


8. El ojo de agua

Narraciones de varios niños

El ojo de agua ocupa un lugar especial dentro de estas historias.

No solamente era un relato.

El agua aparece repetidamente en las explicaciones que los niños daban sobre el origen de Yancuitlalpan.

Los antepasados buscaban agua.

Encontraban agua.

Y después de encontrarla comenzaban a construir.

Por eso el agua aparece relacionada con la iglesia, con la fundación y con la vida del pueblo.

Los niños también describían lugares donde nacía el agua y hablaban de los elementos que rodeaban esos sitios.

Así lo contaron ellos: el agua era una de las primeras cosas que había que encontrar para poder establecerse en aquel lugar. 


9. La Revolución

Sin nombre identificado en el fragmento consultado

La Revolución también formaba parte de las historias que los niños habían escuchado.

Ellos la colocaron después del ojo de agua y antes del túnel.

Esto es importante porque demuestra que su memoria no estaba formada solamente por leyendas.

También incluía acontecimientos históricos transmitidos dentro de las familias.

En su propia clasificación, los niños colocaron:

“el ojo de agua, la revolución, el tunel”.

Así lo contaron los niños y así decidieron ordenar las historias. 


10. El túnel

Sin nombre identificado en el fragmento consultado

Después de la Revolución aparecía el túnel.

Era otra de las historias que los niños consideraban parte de la memoria de su pueblo.

Los relatos de Yancuitlalpan estaban estrechamente relacionados con el territorio.

No hablaban solamente de personas.

También hablaban de cerros, agua, túneles, caminos, volcanes y lugares específicos.

Por eso el túnel formaba parte de ese mapa de historias que los niños habían aprendido de sus mayores.

Así lo contaron los niños y así lo colocaron dentro de su propia secuencia de historias. 


11. El Cerro Viejo

Sin nombre identificado en el fragmento consultado

El Cerro Viejo aparece inmediatamente después del túnel.

Los niños lo incluyeron entre las historias que debían ser contadas para explicar el pasado de Yancuitlalpan.

Al igual que ocurre con el Cerro del Chiquihuite y otros lugares mencionados por ellos, el territorio adquiere una dimensión narrativa.

El cerro no es solamente un accidente geográfico.

Dentro de la memoria oral, el lugar también guarda historias.

Así lo contaron los niños, colocándolo dentro de la secuencia que ellos mismos organizaron “de antes para acá”. 


12. La leyenda del diablo

Sin nombre identificado en el fragmento consultado

Después del Cerro Viejo aparece la leyenda del diablo.

El diablo, junto con las brujas y La Llorona, es uno de los temas sobrenaturales que más destacan dentro del mundo narrativo que Podestá documentó entre los niños de Yancuitlalpan. 

Estas historias convivían con otras narraciones sobre el pueblo, los cerros, el agua, el volcán y la iglesia.

Así lo contaron los niños, como parte de un mundo donde los lugares conocidos también podían estar relacionados con acontecimientos extraordinarios.


13. El Cerro del Chiquihuite

Sin nombre identificado en el fragmento consultado

El Cerro del Chiquihuite fue colocado por los niños después de la leyenda del diablo.

Su inclusión vuelve a demostrar la importancia del territorio en la memoria oral de Yancuitlalpan.

Los niños no separaban completamente la historia de los lugares donde vivían.

Los cerros, el agua, el volcán y otros sitios formaban parte de las historias que conocían.

Así lo contaron ellos y así decidieron conservarlo dentro de su lista de narraciones. 


14. La Malinche

Sin nombre identificado en el fragmento consultado

La última historia de la lista infantil fue La Malinche.

Los niños la colocaron al final de su recorrido:

los volcanes o el diluvio, la fundación, La Llorona, las brujas, el ojo de agua, la Revolución, el túnel, el Cerro Viejo, el diablo, el Cerro del Chiquihuite y La Malinche. 

No se trata solamente de una lista elaborada por un investigador.

Fueron los propios niños quienes decidieron cómo presentar sus narraciones.

Ellos querían contarlas:

“De antes para acá.”


Las voces de los niños

Lo más valioso de estas historias es que podemos conocerlas desde la voz de quienes las aprendieron dentro de la propia comunidad.

Los niños explicaron que los cuentos existían desde tiempos muy antiguos. Cuando les preguntaron desde cuándo existían, respondieron de distintas maneras: “desde que existió el mundo”, “desde que aparecimos nosotros los seres humanos” y también dijeron:

“los cuentos se hacen por lo que pasó”.

Y cuando les preguntaron quiénes los contaban mejor, la respuesta fue:

“los abuelitos”. 

Eso es precisamente lo que hace especial este registro.

No estamos ante una versión moderna escrita muchos años después.

Estamos ante las palabras de niños que, en la década de 1990, escucharon a sus familiares, preguntaron, grabaron, escribieron y volvieron a contar aquello que formaba parte de la memoria de La Magdalena Yancuitlalpan.

Por eso, cuando se habla de estas historias, lo correcto es decir:

“Así lo contaron los niños de La Magdalena Yancuitlalpan.”

Son relatos de tradición oral, memoria familiar y conocimiento comunitario. No todos pueden comprobarse como acontecimientos históricos, pero todos forman parte del registro de cómo una generación de niños entendía y explicaba el pasado de su pueblo.

La fuente principal es Encuentro de miradas, de Rossana Podestá Siri, y la transcripción local de “La historia del pueblo según los niños (en el año 1997)”. La investigación confirma además que el proyecto reunió narraciones aprendidas de abuelos, padres y tíos y que los propios niños participaron como autores. (Dirección General de Educación Indígena)

Programas culturales y educacion indigena



La Magdalena Yancuitlalpan: programas culturales y educación indígena, 2008–2014

La Magdalena Yancuitlalpan, perteneciente al municipio de Tochimilco, Puebla, es una comunidad con presencia histórica y cultural nahua. A través de documentos académicos y registros institucionales es posible identificar algunos programas y proyectos que han tenido relación directa con la comunidad.

2008: educación indígena y lengua náhuatl

Entre los primeros antecedentes documentados se encuentran proyectos relacionados con la educación indígena y la preservación de la lengua y tradición oral.

Una investigación académica conservada en el repositorio del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) documenta trabajos realizados en La Magdalena Yancuitlalpan relacionados con la educación de población indígena.

Estos proyectos contemplaron el desarrollo de estrategias de aprendizaje y la elaboración de materiales educativos para alumnos indígenas. También se utilizaron recursos de audio y video para registrar elementos de la tradición oral de la comunidad.

Uno de los proyectos mencionados es “Elaboración de materiales didácticos para educación indígena. Una visión Interétnica”, en el que aparece La Magdalena Yancuitlalpan como una de las comunidades participantes.

Los trabajos también consideraron el uso del náhuatl y el español dentro del proceso educativo. Esto resulta relevante porque no solamente se trataba de enseñar contenidos escolares, sino de incorporar elementos de la lengua y de la tradición cultural de la comunidad.

El registro académico del CIESAS constituye una de las fuentes que permiten conocer estos antecedentes de educación indígena en Yancuitlalpan.

2014: preservación de los bordados tradicionales

Seis años después aparece uno de los registros más claros de un programa cultural destinado específicamente a La Magdalena Yancuitlalpan.

En el padrón oficial de beneficiarios del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) correspondiente a 2014 aparece un proyecto denominado:

“Preservación y difusión de bordados de la comunidad de la Magdalena Yancuitlalpan del municipio de Tochimilco, Puebla”.

El proyecto tuvo como representante a Justina Moranchel Aguilar.

El registro oficial confirma que la iniciativa estaba enfocada directamente en los bordados de la comunidad, con el propósito de preservarlos y difundirlos.

El PACMyC ha sido utilizado para apoyar proyectos comunitarios relacionados con expresiones culturales y tradiciones locales. En el caso de Yancuitlalpan, el proyecto registrado permite identificar una intervención concreta relacionada con una de las manifestaciones culturales de la localidad.

La existencia de este proyecto también permite observar que la preservación de la cultura de Yancuitlalpan no se limita a sus celebraciones religiosas o a la lengua náhuatl. Las expresiones textiles y los conocimientos asociados a ellas forman parte de los elementos culturales que han sido objeto de proyectos de conservación.

Una primera etapa centrada en cultura y educación

Los documentos correspondientes a este periodo muestran dos aspectos diferentes de la vida comunitaria.

Por una parte, los proyectos documentados por el CIESAS muestran el interés por la educación indígena, la lengua náhuatl y la tradición oral.

Por otra, el proyecto del PACMyC de 2014 muestra una iniciativa enfocada en la preservación y difusión de los bordados tradicionales.

Ambos casos tienen algo en común: buscan conservar conocimientos que pueden transmitirse de una generación a otra.

Es importante señalar que estos datos están respaldados por documentos específicos. No se trata de atribuir a la comunidad todos los programas dirigidos a pueblos indígenas en Puebla, sino únicamente aquellos en los que existen registros que relacionan directamente a La Magdalena Yancuitlalpan con el proyecto.

Estos antecedentes constituyen la primera parte de una cronología de programas y proyectos documentados en la comunidad.

Fuentes principales: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) y Secretaría de Cultura, a través de los registros del PACMyC.


El Día de Muertos: Un Abrazo a la Memoria

 El Día de Muertos: Un Abrazo a la Memoria


El Día de Muertos es una vibrante tradición mexicana que transforma la pena en celebración. Más que un luto, es un acto de amor y encuentro, donde la costumbre ancestral se fusiona con la fe.

La ofrenda, con su arco de cempasúchil, el aroma del copal, el pan de muerto y las fotos, es el portal para que nuestros seres queridos vuelvan. Por un par de días, la vida y la muerte conviven, recordándonos que el verdadero fin no es el olvido. Honrar a quienes partieron es afirmar que su legado perdura, manteniendo su espíritu vivo a través del recuerdo y la fiesta comunitaria. Es una hermosa lección sobre cómo encarar la finitud con alegría y respeto.


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Las Pastoras, Moras y Cristianas

 



El segundo viernes de cuaresma danzan las vírgenes de La Magdalena Yancuitlalpan


El segundo viernes de cuaresma las vírgenes de La Magdalena Yancuitlalpan danzan, van de moras, cristianas o pastoras. En ellas recae la responsabilidad del ritual para el señor del pueblo, el cristo que –cuentan los abuelos– iba camino a San Miguel Atlautla, estado de México, pero que le gustó el pueblo poblano y ya no se quiso ir.


En Yancuitlalpan, donde el volcán Popocatépetl se mira de tu a tu, donde los migrantes en Estados Unidos son la esperanza, hay dos fiestas grandes: la de la patrona (22 de julio) y la del señor del pueblo (que va vareando).


Para estas celebraciones hay varias danzas, según se acomoden los miembros de las comisiones y las familias, porque aunque pobremente sean los trajes, siempre es un gasto. El pasado viernes salieron dos danzas: Moras y Pastoras.


Participan puras mujeres, niñas y púberes en realidad. Mujeres hechas y derechas, con hijos, esas ya no “porque no les gusta”. Nadie quiere contar por qué infantes y adolescentes, es más, nadie dice textualmente que para esas danzas se requieren vírgenes.


Pero todo está a la vista: las danzantes van de los 10 a los 16 años, algunas aparentan menos edad porque son muy menuditas, de cuerpos en extremo delgadosÉ llevan en su piel canela cubierta de polvo las marcas de la desnutrición.


Las Pastoras bailan en el interior del templo. Sobre el huipil de bordados rojos y azules se ponen una blusa blanca (como de las que se usan en la escuela), llevan falda tableada que cubre hasta las rodillas y un delantal a cuadros con flores de tela pegadas a las bolsas. En las manos llevan varas adornadas con papel de china de varios colores y sonajas de latón.


Sus cabezas van coronadas con velos blancos y azares de novia. Todo el tiempo mantienen la cabeza baja, mientras mujeres adultas cantan: çbreme mi corazón, acompañadas por violín, guitarra, guitarrón y quinta.



Las Moras interpretan durante todo el día pasajes sobre la guerra entre moros y cristianos. La ropa es la misma que las Pastoras sólo cambian los accesorios. Las moras llevan capa roja, las cristianas capa azul, con mínimos adornos dorados. Ambos bandos portan coronas de latón rematadas en luna para las moras y en cruz para las cristianas.


El ritual realizado en el patio de la primaria es casi íntimo, apenas una decena de personas está ahí para ver, porque jamás se escuchan los diálogos que repiten las niñas dirigidas por don Antonio Aspiros, depositario de la tradición.


Y mientras las cristianas están jurando que acabarán con las moras, María Bibiana se da tiempo para contar que le gusta mucho eso de andar en la danza, igualito que su mamá y su abuela. Se retuerce cuando se le pregunta por qué niñas. Ella tiene 14 años va a la secundaria y tiene su novio, todavía puede salir de Mora porque ni se ha casado ni se ha ido al campo con él.


Todo viene del más allá

Los fiscales estuvieron muy atentos para que todo saliera bien el pasado viernes, fiesta del señor del pueblo. Organizaron a las comisiones para las danzas, la música, las misas, los arreglos de flores y hasta el jaripeo pagado por unos 50 hombres, trabajadores en Nueva York, negados a que sus nombres desaparezcan de Yancuitlalpan, por eso mandan sus dólaresÉ para estar presentes en la memoria del pueblo siempre peregrino.


Jorge Pinzón y Dionisio Díaz contaron que la celebración para el cristo del pueblo es grande, igual que la de la patrona Magdalena. Relataron que las historias de las danzas “vienen del más allá” por eso no saben muchas cosas porque los abuelitos no contaban todo.


Lo que sí tienen cierto es que el señor del pueblo está muy a gusto en La Magdalena porque ahí le gustó y ahí se quedo, igual que la patrona.


La migración para ese pueblo no es nada nuevo, tampoco la frase “todo viene del más allá”, justamente porque Yancuitlalpan tiene una larga historia de peregrinar.


Hace muchísimos años salieron de Axocopan (pueblo cercano a Atlixco) con una imagen de La Magdalena a cuestas y se fueron a Huexocoapan (rumbo a San Pedro Benito Juárez), pero de ahí los corrieron quién sabe por qué (son historias que vienen del más allá) y se fueron acercando al volcán Popocatépetl. Los hombres narran: “se vinieron por acá y aquí le gustó a la patrona, porque cuando ya se iban a seguir su camino no se dejó levantar, se puso pesada, pesada, no se podía mover, entonces dijeron aquí le gusta y aquí se quedaron y aquí nos quedamos nosotros también”.


Lo mismito pasó con el cristo, el señor del pueblo. Lo llevaban para una iglesia en San Miguel Atlautla, estado de México (también en la región del Popo), descansaron en La Magdalena y cuando ya se iban, la imagen se puso muy pesada, ya no la pudieron mover, parece que le gustó el pueblo y se quedó en Yancuitlalpan a unos 7 kilómetros del cráter del volcán Popocatépetl, muy cerca de Tochimilco, donde se erigió uno de los primeros conventos franciscanos en América.


COPIADO DE UNA PÁGINA .

Cumpleaños del Popocatépetl

 




#Interesante 🔴

‼️ Cada 12 de marzo se celebra el cumpleaños del volcán Popocatépetl.‼️


De acuerdo con la leyenda de la comunidad de Santiago Xalitzintla, municipio de San Nicolás de los Ranchos, había un hombre que podía ser localizado a las faldas del volcán, era de edad avanzada y se llamaba Gregorio Chino Popocatépetl.


Según la leyenda, era el espíritu personificado del volcán y se aparecía para anunciar a los lugareños cuando el Popocatépetl tenía actividad.


En Santiago Xalitzintla existen una especie de elegidos que pueden comunicarse con el espíritu del volcán, les llaman Temperos, quienes pertenecen a la familia de los Analco.


Es debido a la leyenda de Gregorio Chino Popocatépetl que los pobladores comenzaron a llamar al Popocatépetl don Goyo.

Cada 12 de marzo, día de San Gregorio Magno, los pobladores de Xalitzintla llevan flores y alimentos al volcán don Goyo.


Los pobladores de Xalitzintla son quienes se organizan para llevar flores, mole de guajolote con arroz y bebidas. Hay quienes llevan obsequios, cigarros, ropa, sombreros, botellas de licor y hasta dulces. ¡también le cantan las mañanitas. 🏔️⛰️🌋


(publicado en el grupo México que se fue por Bana la Morena el 20 de octubre de 2021)

Que pasaría si la Malinche hiciera erupción?

 

Lo que pasaría si la Malinche hiciera erupción. 🌋
(Ver vídeo)





Reynalda el Tesoro Humano Vivo de La Magdalena Yancuitlalpan

Reynalda el Tesoro Humano Vivo de La Magdalena Yancuitlalpan
Reynalda Altamirano, una indígena nahuátl de 73 años de edad, ya es considerada un Tesoro Humano Vivo en su natal pueblo, La Magdalena Yancuitlalpan, una comunidad perteneciente al municipio de Tochimilco, a las faldas del volcán Popocatépelt.

Es traductora certificada y poseedora de conocimientos que le dejaron sus ancestras: madre, abuela y bisabuela. Las telas que borda son su testimonio de vida y en ellas plasma - aún con la vista cansada - lo que sigue viendo y viviendo.

Ella es considerada un Tesoro Humanos Vivo porque es una de las pocas mujeres de todo Puebla que aún preserva el tipo de bordado indígena y el que se le aprendió a los españoles antiguos que invadieron las tierras de Don Goyo.

En unos botes de leche tiene trapitos enrollados con bordados viejíisimos, algunos con más de 200 años. Esos son sus tesoros más preciados y que quisiera que sus nietas hereden, pero que además sigan la tradición de bordar.

La mujer con la piel tostada por el sole llora porque una de sus dos hijas murió de cáncer. Luego cuenta que la que sobrevive es enfermera y la única que le agarró gusto al hilo y la aguja, aunque sin mucho talento, por lo menos no al que Reynalda desarrolló.

Doña Reyna ha dado talleres en el Museo de Santa Rosa, donde vendía sus blusas. Conoció al dramaturgo Héctor Azar.

En La Magdalena Yancuitlalpan hay cerca de 3 mil habitantes. Está ubicada a una distancia de viaje en automóvil de una hora saliendo de la ciudad de Puebla capital. La mayoría de la población indígena es mujer, que una década atrás se dedicaba al bordado. De estas solo quedan diez que lo hacen, pero ya con edades mayores. Únicamente ellas tratan de conservar las técnicas antiguas que podría extinguirse a la muerte de las bordadoras.

Confiesa Doña Reyna que el trabajo es muy arduo. Una blusa podrían tardar hasta seis meses o un año en confeccionarla. Para las jóvenes actuales eso es mucho tiempo invertido y poca la ganancia, por lo que ahora prefieren levantar maíz o trabajar en el campo.

Las que siguen bordando, y que son jóvenes, hacen diseños más modernos y más sencillos para que los turistas se animen a comprar. Una de las técnicas de Doña Reyna es el bordado para plisar y el deshilar para crear una especie de encaje, además del enchaquirado. Una pieza puede llegar a valer desde mil 500 a 2 mil 500 pesos.

NÓMINADA PARA UN PREMIO

La historia de Reynalda Altamirano fue inscrita por el ayuntamiento para concursar por el premio “Tesoros Humanos Vivos” de la Secretaría de Cultura del gobierno del estado de Puebla. La convocatoria cerró en agosto de 2020.

Se nominaron a personas que, por su contribución y compromiso en prácticas y expresiones culturales, son un referente de identidad y valores significativos para su comunidad, o bien, a quienes, en lo individual o colectivo, han contribuido a mantener vigentes prácticas y expresiones que muestran un impacto cultural a nivel regional. 

La convocatoria contempla dos modalidades: “Tesoros Humanos Vivos” y “Tesoros Humanos Vivos Honoríficos”, mismas que otorgarán tres apoyos económicos de 60 mil pesos, y dos de 100 mil pesos, respectivamente. Los postulados deben contar con una edad mínima de 70 años o con 30 años de trayectoria como grupo de trabajo colectivo, además de cumplir con los requisitos estipulados.



Créditos: Urbano