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Las Pastoras, Moras y Cristianas

 



El segundo viernes de cuaresma danzan las vírgenes de La Magdalena Yancuitlalpan


El segundo viernes de cuaresma las vírgenes de La Magdalena Yancuitlalpan danzan, van de moras, cristianas o pastoras. En ellas recae la responsabilidad del ritual para el señor del pueblo, el cristo que –cuentan los abuelos– iba camino a San Miguel Atlautla, estado de México, pero que le gustó el pueblo poblano y ya no se quiso ir.


En Yancuitlalpan, donde el volcán Popocatépetl se mira de tu a tu, donde los migrantes en Estados Unidos son la esperanza, hay dos fiestas grandes: la de la patrona (22 de julio) y la del señor del pueblo (que va vareando).


Para estas celebraciones hay varias danzas, según se acomoden los miembros de las comisiones y las familias, porque aunque pobremente sean los trajes, siempre es un gasto. El pasado viernes salieron dos danzas: Moras y Pastoras.


Participan puras mujeres, niñas y púberes en realidad. Mujeres hechas y derechas, con hijos, esas ya no “porque no les gusta”. Nadie quiere contar por qué infantes y adolescentes, es más, nadie dice textualmente que para esas danzas se requieren vírgenes.


Pero todo está a la vista: las danzantes van de los 10 a los 16 años, algunas aparentan menos edad porque son muy menuditas, de cuerpos en extremo delgadosÉ llevan en su piel canela cubierta de polvo las marcas de la desnutrición.


Las Pastoras bailan en el interior del templo. Sobre el huipil de bordados rojos y azules se ponen una blusa blanca (como de las que se usan en la escuela), llevan falda tableada que cubre hasta las rodillas y un delantal a cuadros con flores de tela pegadas a las bolsas. En las manos llevan varas adornadas con papel de china de varios colores y sonajas de latón.


Sus cabezas van coronadas con velos blancos y azares de novia. Todo el tiempo mantienen la cabeza baja, mientras mujeres adultas cantan: çbreme mi corazón, acompañadas por violín, guitarra, guitarrón y quinta.



Las Moras interpretan durante todo el día pasajes sobre la guerra entre moros y cristianos. La ropa es la misma que las Pastoras sólo cambian los accesorios. Las moras llevan capa roja, las cristianas capa azul, con mínimos adornos dorados. Ambos bandos portan coronas de latón rematadas en luna para las moras y en cruz para las cristianas.


El ritual realizado en el patio de la primaria es casi íntimo, apenas una decena de personas está ahí para ver, porque jamás se escuchan los diálogos que repiten las niñas dirigidas por don Antonio Aspiros, depositario de la tradición.


Y mientras las cristianas están jurando que acabarán con las moras, María Bibiana se da tiempo para contar que le gusta mucho eso de andar en la danza, igualito que su mamá y su abuela. Se retuerce cuando se le pregunta por qué niñas. Ella tiene 14 años va a la secundaria y tiene su novio, todavía puede salir de Mora porque ni se ha casado ni se ha ido al campo con él.


Todo viene del más allá

Los fiscales estuvieron muy atentos para que todo saliera bien el pasado viernes, fiesta del señor del pueblo. Organizaron a las comisiones para las danzas, la música, las misas, los arreglos de flores y hasta el jaripeo pagado por unos 50 hombres, trabajadores en Nueva York, negados a que sus nombres desaparezcan de Yancuitlalpan, por eso mandan sus dólaresÉ para estar presentes en la memoria del pueblo siempre peregrino.


Jorge Pinzón y Dionisio Díaz contaron que la celebración para el cristo del pueblo es grande, igual que la de la patrona Magdalena. Relataron que las historias de las danzas “vienen del más allá” por eso no saben muchas cosas porque los abuelitos no contaban todo.


Lo que sí tienen cierto es que el señor del pueblo está muy a gusto en La Magdalena porque ahí le gustó y ahí se quedo, igual que la patrona.


La migración para ese pueblo no es nada nuevo, tampoco la frase “todo viene del más allá”, justamente porque Yancuitlalpan tiene una larga historia de peregrinar.


Hace muchísimos años salieron de Axocopan (pueblo cercano a Atlixco) con una imagen de La Magdalena a cuestas y se fueron a Huexocoapan (rumbo a San Pedro Benito Juárez), pero de ahí los corrieron quién sabe por qué (son historias que vienen del más allá) y se fueron acercando al volcán Popocatépetl. Los hombres narran: “se vinieron por acá y aquí le gustó a la patrona, porque cuando ya se iban a seguir su camino no se dejó levantar, se puso pesada, pesada, no se podía mover, entonces dijeron aquí le gusta y aquí se quedaron y aquí nos quedamos nosotros también”.


Lo mismito pasó con el cristo, el señor del pueblo. Lo llevaban para una iglesia en San Miguel Atlautla, estado de México (también en la región del Popo), descansaron en La Magdalena y cuando ya se iban, la imagen se puso muy pesada, ya no la pudieron mover, parece que le gustó el pueblo y se quedó en Yancuitlalpan a unos 7 kilómetros del cráter del volcán Popocatépetl, muy cerca de Tochimilco, donde se erigió uno de los primeros conventos franciscanos en América.


COPIADO DE UNA PÁGINA .

Video "Encuentro de miradas" Yancuitlalpan


Video original disponible en YouTube



La historia de los Volcanes (Popocatepetl e Iztaccihuatl)


La vista que engalana a la ciudad más grande del mundo: la Ciudad de México, está realzada por la majestuosidad de dos de los volcanes más altos del hemisferio, se trata del Popocatépetl y del Iztaccíhuatl.

La presencia milenaria de estos enormes volcanes ha sido de gran importancia en las diferentes sociedades que los han admirado y venerado, siendo fuente de inspiración de múltiples leyendas sobre su origen y creación. Entre ellas las más conocidas son dos que a continuación relataremos.

Hace ya miles de años, cuando el Imperio Azteca estaba en su esplendor y dominaba el Valle de México, como práctica común sometían a los pueblos vecinos, requiriéndoles un tributo obligatorio. Fue entonces cuando el cacique de los Tlaxcaltecas, acérrimos enemigos de los Aztecas, cansado de esta terrible opresión, decidió luchar por la libertad de su pueblo.

El cacique tenía una hija, llamada Iztaccíhuatl, era la princesa más bella y depositó su amor en el joven Popocatépetl, uno de los más apuestos guerreros de su pueblo.

Ambos se profesaban un inmenso amor, por lo que antes de partir a la guerra, Popocatépetl pidió al cacique la mano de la princesa Iztaccíhuatl. El padre accedió gustoso y prometió recibirlo con una gran celebración para darle la mano de su hija si regresaba victorioso de la batalla.

El valiente guerrero aceptó, se preparó para partir y guardó en su corazón la promesa de que la princesa lo esperaría para consumar su amor.

Al poco tiempo, un rival de amores de Popocatépetl, celoso del amor de ambos se profesaban, le dijo a la princesa Iztaccíhuatl que su amado había muerto durante el combate.

Abatida por la tristeza y sin saber que todo era mentira, la princesa murió.

Tiempo después, Popocatépetl regresó victorioso a su pueblo, con la esperanza de ver a su amada. A su llegada, recibió la terrible noticia sobre el fallecimiento de la princesa Iztaccíhuatl.

Entristecido con la noticia, vagó por las calles durante varios días y noches, hasta que decidió hacer algo para honrar su amor y que el recuerdo de la princesa permaneciera en la memoria de los pueblos.

Mandó construir una gran tumba ante el Sol, amontonando 10 cerros para formar una enorme montaña.

Tomó entre sus brazos el cuerpo de su princesa, lo llevó a la cima y lo recostó inerte sobre la gran montaña.  El joven guerrero le dio un beso póstumo, tomó una antorcha humeante y se arrodilló frente a su amada, para velar así, su sueño eterno.

Desde aquel entonces permanecen juntos, uno frente a otro. Con el tiempo la nieve cubrió sus cuerpos, convirtiéndose en dos enormes volcanes que seguirán así hasta el final del mundo.

La leyenda añade, que cuando el guerrero Popocatépetl se acuerda de su amada, su corazón que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa humo.   Por ello hasta hoy en día, el volcán Popocatépetl continúa arrojando fumarolas.


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Monografia La Magdalena Yancuitlalpan (Linderos)


















                                               Monografía La Magdalena Yancuitlalpan
AÑO DE 1609
TÍTULOS DE TIERRAS DEL FONDO LEGAL DE LOS NATURALES DEL PUEBLO DE SANTA MARIA MAGDALENA YANCUITLALPAM DE LA JURISDICCIÓN DE ATLIXCO
POR SUPERIOR MANDATO
EN EL NOMBRE DE DIOS SEPAN CUANTOS ESTA CARTA VIERON COMO YO EL LICENCIADO DON JOSÉ DE LA SECADA Y MATIENZO COMO PROCURADOR GENERAL DE LOS NATURALES DEL PUEBLO DE LA MAGDALENA YANCUITLALPAM, PRESENTÓ AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR VIRREY DE LA NUEVA ESPAÑA, UNA REAL CÉDULA DE SU MAJESTAD QUE ES DEL TENOR SIGUIENTE:
EL REY, DON LUIS DE VELASCO, MARQUES DE SALINAS NUESTRO VICE REY GOBERNADOR Y CAPITÁN GENERAL DE LA NUEVA ESPAÑA Y PRESIDENTE DE MI AUDIENCIA REAL Y CANCILLERÍA QUE RESIDE EN LA CIUDAD DE MÉXICO, SABED QUE POR PARTE DE LOS NATURALES DEL PUEBLO DE LA MAGDALENA YANCUITLALPAM SE NOS HA HECHO MUY CUMPLIDA Y CABAL RELACIÓN DE QUE TIENEN FUNDADO SU PUEBLO EN SOLARES QUE LES DIO SU ILUSTRE ANTECESOR EL CONDE DE TENDILLA HACIA EL AÑO DE 1539, PERO QUE HAN TENIDO Y TIENEN DISCORDIA CON LOS NATURALES DEL PUEBLO DE SAN JUAN CUACO, POR QUE EN SUS TERRENOS PASTEAN CIERTAS OVEJAS QUE LE SON PERJUDICIALES Y ADEMÁS HAN DADO EN SEMBRAR CIERTAS CEMENTERAS QUE NO LES PERTENECE POR ESTAR COMPRENDIDAS DENTRO DE LOS LINDEROS DE ESTE PUEBLO PERO LO CUAL PROVIENE DE NO TENER MARCADOS EN REGLA LOS LINDEROS DE SUS LEGITIMAS PERTENENCIAS POR ENDE YO OS ENCARGO Y MANDO QUE LUEGO QUE VOS RECIBÁIS ESTA MI REAL CEDULA, HAGÁIS MARCAR DICHOS LINDEROS A LOS CUATRO VIENTOS SEGÚN ES USANZA EN ESOS MIS REINOS Y SEÑORÍOS, DE LA NUEVA ESPAÑA Y DE ELLO Y DE LO QUE RESULTE ME DARÉIS CUMPLIDA CUENTA PARA PROVEER LO QUE HUBIERE LUGAR DE ACUERDO CON LOS SEÑORES DE NUESTRO SUPERIOR CONSEJO DE INDIAS. EN SEVILLA A LOS VEINTICUATRO DÍAS DEL MES DE JUNIO DE MIL SEISCIENTOS NUEVE AÑOS.
YO EL REY POR MANDADO DE SU MAJESTAD DON ANTONIO DE OCAÑA Y MARAÑÓN. SIGNADO CON TRES RUBRICAS.
EN LA GRAN CIUDAD DE MÉXICO CABECERA DE LA NUEVA ESPAÑA Y A EL PRIMER DÍA DEL MES DE NOVIEMBRE DE 1609 COMPARECIÓ EN NUESTRA PRESENCIA EL LICENCIADO DON JOSÉ DE LA SECADA Y MATIENZO, QUIEN COMO PROCURADOR GENERAL DE LOS NATURALES DEL PUEBLO DE LA MAGDALENA YANCUITLALPAM, PRESENTA UNA REAL CÉDULA DE SU MAJESTAD EN LA QUE EL REY NUESTRO SEÑOR HACE MERCED A DICHOS NATURALES DE DARLES CIERTAS GRACIAS DE EJIDOS PARA SU FONDO LEGAL, Y NOS ORDENA LO CONVENIENTE PARA EL SEÑALAMIENTO DE DICHOS EJIDOS MARCADOS A LOS CUATRO VIENTOS SEGÚN Y CÓMO SE USA EN ESTOS REINOS DE NUEVA ESPAÑA.
PARA LA FIEL JURISDICCIÓN REAL MANDATO NOMBRAMOS EN COMISIÓN A NUESTRO ALCALDE MAYOR DE LA VILLA DE ATLIXCO EL CUAL DARÁ POSESIÓN DE DICHAS TIERRAS PREVIAMENTE MEDIDAS DÁNDOME CUENTA DE TODO PARA COMUNICARLO A SU MAJESTAD EN CUMPLIMIENTO DE SU REAL CÉDULA. EL MARQUÉS DE SALINAS. POR MANDO DE SU EXCELENCIA JUAN DE TOVAR MONGROVEDO….
EN EL PUEBLO DE LA MAGDALENA YANCUITLALPAM DE LA JURISDICCIÓN DE ATLIXCO Y A LOS VEINTICUATRO DÍAS DEL MES DE NOVIEMBRE DE 1609 AÑOS, GOBERNANDO LAS ESPAÑAS E INDIAS OCCIDENTALES LA CATÓLICA MAJESTAD DEL SEÑOR DON FELIPE III Y EN SU REAL NOMBRE ESTA NUEVA ESPAÑA EL EXCELENTÍSIMO SEÑOR DON LUIS DE VELASCO MARQUES DE SALINAS Y SIENDO OBISPO DE PUEBLA DE LOS ÁNGELES EL ILUSTRÍSIMO SEÑOR DON FERNANDO DE VILLAGOMEZ YO EL CAPITÁN DON RODRIGO DE TRASLOS CEROS Y ALBURQUERQUE , ALCALDE MAYOR POR SU MAJESTAD DE ESTA VILLA DE ATLIXCO Y SU PARTIDO ASOCIADO A LOS TESTIGOS DE SU IDENTIDAD Y EL ESCRIBANO QUE SUSCRIBE Y DA FE, PASE. EL PUEBLO DE SANTA MARIA MAGDALENA YANCUITLALPAM, PARA COMPLEMENTAR LA REAL CÉDULA DE SU MAJESTAD Y DAR POSESIÓN DE TIERRAS Y AGUAS A LOS NATURALES DE DICHO PUEBLO, REUNIDOS TODOS SUS VECINOS ASÍ HOMBRES COMO MUJERES EN EL ATRIO DE LA IGLESIA DE ESTE PUEBLO A TOQUE DE CAMPANA, YO EL ESCRIBANO LEÍ EN ALTA VOZ LA REAL CÉDULA DE SU MAJESTAD Y NO HABIENDO CONTRADICCIÓN SE PROCEDIÓ AL SEÑALAMIENTO DE EJIDOS EN LA FORMA QUE SE DICE Y TOMANDO POR CENTRO EL CEMENTERIO DE LA IGLESIA DE ESTE PUEBLO, MIDE AL NORTE 7216 VARAS CASTELLANAS HASTA LA MONERA QUE PUSIMOS EN EL VOLCÁN EN EL PARAJE QUE SE LLAMAN ATLATEPETLA; AL ORIENTE MEDIMOS 5614 VARAS CASTELLANAS A COLINDAR CON TIERRAS DE LA VENTA HUEXOCUAPAN; AL SUR DIMOS 5775 VARAS CASTELLANAS A COLINDAR CON TIERRAS DEL PUEBLO DEL SEÑOR SAN MARTÍN QUE LLAMAN ZACATEMPAN Y FINALMENTE AL PONIENTE DIMOS CON 4812 VARAS CASTELLANAS A LINDAR CON TIERRAS DE LA VENTA DE CUILOTEPEC, FORMANDO TODA UNA ESTACIÓN DE TIERRA DE UN SITIO DE ESTANCIA DE GANADO MAYOR MÁS 22 CABALLERÍAS DE TIERRA CON EL USO COMÚN Y GENERAL DE SUS AGUAS, PASTOS, ÁRBOLES Y DEMÁS CONTENIDOS EN DICHOS EJIDOS COMO DE SUS LEGITIMAS PERTENENCIAS PUDIENDO USAR COMO USO COMÚN LAS AGUAS DEL DESHIELO QUE BAJAN POR LADERAS Y BARRANCAS QUE ESTÁN DENTRO DE SUS PERTENENCIAS. ENSEGUIDA PROCEDIMOS A DAR POSESIÓN A LOS NATURALES DE ESTE PUEBLO DE TODAS ESTAS TIERRAS DONADAS POR SU MAJESTAD LOS CUALES A LOS CUATRO VIENTOS CORTARON HIERBAS Y TIRARON PIEDRAS EN SEÑAL DE TOMAR POSESIÓN QUIETA Y PACIFICA REAL Y CORPORAL DE ELLAS DE TODO LO CUAL DAMOS EN Y PARA PERPETUA MEMORIA. DON RODRIGO DE TRASLOSCEROS. JUAN DE MARTÍNEZ TESTIGO DIEGO DE LOS CABOS TESTIGO. ANTE MI TRISTÁN DE ALZURES ESCRIBANO REAL Y PUBLICO.


(Documento proporcionado por la presidencia auxiliar de La Magdalena Yancuitlalpan)

Breve historia del asentamiento de Yancuitlalpan



Según cuentan niños y adultos, este pueblo se originó como resultado de un éxodo de los habitantes de Huexocoapan, quienes fueron expulsados de allí por un rico hacendado. Portaban la imagen de Santa María Magdalena cuando llegaron a Ocopetlayuca (hoy Tochimilco), donde solicitaron un lugar para asentarse; les concedieron unos terrenos que ellos llamaron “Asoleadero de los leones”, ya que allí acudían animales del bosque a comerse tanto a la gente como a los animales domésticos. Por esta razón los enviaron a habitar dichos parajes. Sus actuales habitantes afirman que las tierras les fueron otorgadas en 1539 por el ilustre Conde de Tendilla. Más adelante, en el año de 1609, por Real Cédula, el virrey don Luis de Velasco garantizaba a la comunidad la posesión de estas tierras y aclaraba los límites fronterizos entre los pueblos de Yancuitlalpan y San Pedro Benito Juárez. Estos datos constan en uno de los libros de la presidencia auxiliar del pueblo, a decir de uno de los vecinos que tomó nota de los sucesos más relevantes; actualmente no permiten su lectura

En el segundo viernes de cuaresma danzan las vírgenes de La Magdalena Yancuitlalpan



Lesly Mellado May (Diario La Jornada, Puebla)
El segundo viernes de cuaresma las vírgenes de La Magdalena Yancuitlalpan danzanÉ van de moras, cristianas o pastoras. En ellas recae la responsabilidad del ritual para el señor del pueblo, el cristo que –cuentan los abuelos– iba camino a San Miguel Atlautla, estado de México, pero que le gustó el pueblo poblano y ya no se quiso ir.
En Yancuitlalpan, donde el volcán Popocatépetl se mira de tu a tu, donde los migrantes en Estados Unidos son la esperanza, hay dos fiestas grandes: la de la patrona (22 de julio) y la del señor del pueblo (que va vareando).
Para estas celebraciones hay varias danzas, según se acomoden los miembros de las comisiones y las familias, porque aunque pobremente sean los trajes, siempre es un gasto. El pasado viernes salieron dos danzas: Moras y Pastoras.
Participan puras mujeres, niñas y púberes en realidad. Mujeres hechas y derechas, con hijos, esas ya no “porque no les gusta”. Nadie quiere contar por qué infantes y adolescentes, es más, nadie dice textualmente que para esas danzas se requieren vírgenes.
Pero todo está a la vista: las danzantes van de los 10 a los 16 años, algunas aparentan menos edad porque son muy menuditas, de cuerpos en extremo delgadosÉ llevan en su piel canela cubierta de polvo las marcas de la desnutrición.
Las Pastoras bailan en el interior del templo. Sobre el huipil de bordados rojos y azules se ponen una blusa blanca (como de las que se usan en la escuela), llevan falda tableada que cubre hasta las rodillas y un delantal a cuadros con flores de tela pegadas a las bolsas. En las manos llevan varas adornadas con papel de china de varios colores y sonajas de latón.
Sus cabezas van coronadas con velos blancos y azares de novia. Todo el tiempo mantienen la cabeza baja, mientras mujeres adultas cantan: çbreme mi corazón, acompañadas por violín, guitarra, guitarrón y quinta.
Las Moras interpretan durante todo el día pasajes sobre la guerra entre moros y cristianos. La ropa es la misma que las Pastoras sólo cambian los accesorios. Las moras llevan capa roja, las cristianas capa azul, con mínimos adornos dorados. Ambos bandos portan coronas de latón rematadas en luna para las moras y en cruz para las cristianas.
El ritual realizado en el patio de la primaria es casi íntimo, apenas una decena de personas está ahí para ver, porque jamás se escuchan los diálogos que repiten las niñas dirigidas por don Antonio Aspiros, depositario de la tradición.
Y mientras las cristianas están jurando que acabarán con las moras, María Bibiana se da tiempo para contar que le gusta mucho eso de andar en la danza, igualito que su mamá y su abuela. Se retuerce cuando se le pregunta por qué niñas. Ella tiene 14 años va a la secundaria y tiene su novio, todavía puede salir de Mora porque ni se ha casado ni se ha ido al campo con él.
Todo viene del más allá
Los fiscales estuvieron muy atentos para que todo saliera bien el pasado viernes, fiesta del señor del pueblo. Organizaron a las comisiones para las danzas, la música, las misas, los arreglos de flores y hasta el jaripeo pagado por unos 50 hombres, trabajadores en Nueva York, negados a que sus nombres desaparezcan de Yancuitlalpan, por eso mandan sus dólaresÉ para estar presentes en la memoria del pueblo siempre peregrino.
Jorge Pinzón y Dionisio Díaz contaron que la celebración para el cristo del pueblo es grande, igual que la de la patrona Magdalena. Relataron que las historias de las danzas “vienen del más allá” por eso no saben muchas cosas porque los abuelitos no contaban todo.
Lo que sí tienen cierto es que el señor del pueblo está muy a gusto en La Magdalena porque ahí le gustó y ahí se quedo, igual que la patrona.
La migración para ese pueblo no es nada nuevo, tampoco la frase “todo viene del más allá”, justamente porque Yancuitlalpan tiene una larga historia de peregrinar.
Hace muchísimos años salieron de Axocopan (pueblo cercano a Atlixco) con una imagen de La Magdalena a cuestas y se fueron a Huexocoapan (rumbo a San Pedro Benito Juárez), pero de ahí los corrieron quién sabe por qué (son historias que vienen del más allá) y se fueron acercando al volcán Popocatépetl. Los hombres narran: “se vinieron por acá y aquí le gustó a la patrona, porque cuando ya se iban a seguir su camino no se dejó levantar, se puso pesada, pesada, no se podía mover, entonces dijeron aquí le gusta y aquí se quedaron y aquí nos quedamos nosotros también”.
Lo mismito pasó con el cristo, el señor del pueblo. Lo llevaban para una iglesia en San Miguel Atlautla, estado de México (también en la región del Popo), descansaron en La Magdalena y cuando ya se iban, la imagen se puso muy pesada, ya no la pudieron mover, parece que le gustó el pueblo y se quedó en Yancuitlalpan a unos 7 kilómetros del cráter del volcán Popocatépetl, muy cerca de Tochimilco, donde se erigió uno de los primeros conventos franciscanos en América.

La Magdalena Yancuitlalpan festeja al Señor del Pueblo

“Una fiesta que nos invita a la reflexión y conversión”

Como cada año, fieles de la Magdalena Yancuitlalpan y comunidades aledañas, celebraron la fiesta en honor al Señor del Pueblo, una milagrosa imagen de Cristo crucificado cuya solemnidad se conmemora el segundo viernes de Cuaresma.

Con el Xochipitzautl, danza tradicional de esta comunidad, que pertenece a la Parroquia de Tochimilco y que se ubica a tan sólo unos kilómetros del cráter del Volcán Popocatépetl, cientos de feligreses recibieron al Arzobispo de Puebla, Mons. Víctor Sánchez Espinosa, que por invitación del párroco, P. Miguel Campos Robles, asistió para presidir la ceremonia principal.

"La fiesta del Señor del Pueblo es muy concurrida, la gente viene a venerarlo de muchos lugares cercanos, le guardan una gran devoción, pero además es una fiesta enmarcada en el tiempo de Cuaresma y nos invita a la reflexión y reconciliación para llegar a la Pascua de resurrección", comentó en entrevista el párroco de Tochimilco. La Cuaresma, dijo, es un tiempo de oración y penitencia, "no de tristeza, pero sí de recogimiento para preparar nuestro corazón a los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo".

Apoyado en la tradición oral, transmitida especialmente por personas mayores, relató el P. Campos Robles, se sabe que en los inicios de esta junta auxiliar, un grupo de hombres transportaba la imagen del Señor del Pueblo de la capital poblana a una parroquia de la Diócesis de Cuernavaca. Al pasar por Yancuitlalpan, los sorprendió la noche, se detuvieron a descansar y al día siguiente, cuando quisieron continuar su camino, ya no pudieron mover la imagen porque pesaba mucho, la gente se enteró de este hecho, y no dejaron que se la llevaran, le tomaron tal aprecio, que decidieron entronizarla en su templo y nombrarlo su segundo patrón.