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Estadísticas 2023

 


Colonia La Magdalena Yancuitlalpan, Tochimilco, en Puebla

Dadas sus características, en La Magdalena Yancuitlalpan se identifican pocos establecimientos comerciales, específicamente menos de 200, lo cual es una cifra relativamente baja si se le compara con localidades de mayor tamaño y actividad.   


La colonia La Magdalena Yancuitlalpan es una localidad del municipio Tochimilco, en Puebla, y abarca un área cercana a 150 hectáreas. 


Población

En La Magdalena Yancuitlalpan viven alrededor de 2,270 personas en 556 hogares. Se contabilizan 153 habitantes por km2, con una edad promedio de 30 años y una escolaridad promedio de 5 años cursados. 


De las 3,000 personas que habitan en La Magdalena Yancuitlalpan, 600 son menores de 14 años y 700 tienen entre 15 y 29 años de edad. Cuando se analizan los rangos etarios más altos, se contabilizan 700 personas con edades de entre 30 y 59 años, y 320 individuos de más de 60 años.


Economía

Según estimaciones de MarketDataMéxico, La Magdalena Yancuitlalpan tiene un output económico estimado en MXN $100 millones anuales, de los cuales MXN $63 millones corresponde a ingresos generados por los hogares y unos MXN $38 millones a ingresos de los 88 establecimientos que allí operan.


Adicionalmente, se estima que en la colonia laboran 300 personas, lo que eleva el total de residentes y trabajadores a 3,000.


Empresas y empleo

En la colonia La Magdalena Yancuitlalpan se registran unos 88 establecimientos comerciales en operación.


Entre las principales empresas (tanto públicas como privadas) con presencia en la colonia se encuentra SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA, que junto a otras dos organizaciones emplean unas 48 personas, equivalente al 80% del total de los empleos en la colonia.

La historia del pueblo segun los niños (en el año 1997).

Dice mi abuelita que empezó a llover como cuarenta días y cuarenta noches y este todos casi se murieron y con este unos se fueron al pico de Orizaba porque el Popocatepetl se hundió y en el pico de Orizaba ya nomás cinco estaban entonces pues subieron allá y cuando ya se va toda el agua ya se volvieron en changos y en animales.. eran como monos.. les decían xantilti.. nada más se vestían con la piel de los animales.. comían carne.. ellos inventaron el fuego..xantilti son los viejos antiguos que vivieron aquí..así nombramos lo viejos tiempos.

Catalina Mondragón




Santa María Magdalena vivía en... Huexocoapa y entonces este le iban a hacer este su fiesta son 22 de julio... pero este el rico se enojó y que los corre. que los... corrió tos se vinieron este... el lugar se llamaba Huepalcalo y entonces bajaron bajaron para Tochimilco.. le jueron a ver al presidente para que lo venga a ver a donde les daban un cachito para que iban a sembrar lo jueron a ver. y les dio este horita..que a donde estamos viviendo. y después el rico. y... hizo la fiesta ya nomás él. y... después los mandó su compañia lo vinieron a verlo pa otro lado pa que lo regresara pero ya no quiso porque ya estaba pesada ya no quiso regresarse porque el rico ya se había pegado la copa de oro en su boca ya no le podían despegar.. entons la patrona ya no quiso para que se regresara se vinieron este lugar.. y entonces después... qué cosa hicieron los antepasados primero lo tenían que buscar el agua. lo buscaron el agua. después lo hicieron... lo construyeron el templo y el... lugar a donde le decimos allí El Canorno allá lo sacaban... la cal para que en con ese lo hicieron.

Niño



Mi pueblo se llama la Magdalena Yancuitlalpan que significa tierra nueva y esta al oeste de Puebla esta muy bonito porque aquí tenemos costumbres muy bonitas ase muchos años en la Magdalena habia muchos arboles estaba lleno de pasto, flores no habia lus electrica y las casas eran de pasto de paja todo es bonito sus campos llenos de arboles y de flores y no abia agua no habian molinos habia un leon era el unico animal salvaje que existia en la comunidad y la gente no salia de sus casas por miedo y un dia la gente se reunio para acabar con el leon y se fueron llevavan palos piedras y machetes llegaron al lugar el leon salio peliaron y lo mataron en la comunidad los campesinos siembran frijol, maíz, trigo, chile y jitomate.
antes la Magdalena abia muchos arboles muy altos animales como son el lobo, coyote, serpientes, venados, toros y otros y el bosque era muy grande y paso el tiempo biniero pobladores de otros pueblos y empesaron a vivir ay y fue creciendo el pueblo y fueron tumbando arboles matando animales pero no abian carreteras solo veredas y al paso del tiempo abrieron carretera y en ese tiempo ya era muy grande el pueblo y aora esta muy diferente. y se siembra maíz, frijol, abas, chicharo, alegria, alelia, flor de muerto aora el bosque ya es muy chico y el volcan Popocatepetl tiene otro nombre que es Gregorio y tiene un crater un poco grande yano ay muchos animales porque el ombre los a matado. 
Miguel gonzález, 6º grado, 12 años

Santa Maria Magdalena Yancuitlalpan, vista y escrita por un Investigador.

Santa Maria Magdalena Yancuitlalpan, vista y escrita por un Investigador.

(Parte 1)



Para llegar al pueblo de santa María Magdalena Yancuitlalpan es necesario trasladarse a la ciudad de atlixco, misma que a principios del siglo xx fue un importante centro textilero. De allí nos dirigimos a la cabecera del municipio de tochimilco por una carretera que durante treinta años fue de terracería y que apenas se pavimentó en 1992. 
Tochimilco fue importante en la época colonial, lo notamos por los edificios antiguos y su templo; la vía del tren llegaba hasta el lugar para recoger la producción de aguardiente. tochimilco y la Magdalena estaban comunicados por una vereda que posteriormente se convirtió en un estrecho camino, hoy en día mejorado para facilitar un posible desalojo en caso de que haga erupción el volcán Popocatépetl.
 A pesar de contar con vías de comunicación y transporte público, que proliferó al pavimentarse la carretera (antes el autobús llegaba dos veces por semana, sólo los días de plaza), al llegar a la Magdalena se tiene la sensación de resguardo, de lejanía, de retiro. esto también se debe a que dista sólo ocho kilómetros del cráter del volcán, la segunda altura más importante de México. 
Sus habitantes son parte indisociable del coloso, viven con intensidad todos sus movimientos y sus bondades, por estar “incrustados” en sus faldas. Las pronunciadas barrancas que atraviesan al pueblo lo sujetan a manera de brazos por don Gregorio, bautizado así desde siempre, tienen acceso a todo: alimento, ricas tierras abonadas por los constantes minerales de sus recientes erupciones, agua de sus prolíficos veneros o “amaloyas”, y a los deshielos frecuentes de las nieves que lo cubren cada vez que llueve, así como a los bosques que explotan en las partes comunales que les corresponden. aunque la tala de madera fue una actividad importante dos décadas atrás, y el ruido ensordecedor de las motosierras inundaba el pueblo por las noches, hoy esta fuente de ingreso ha disminuido hasta casi desaparecer. en sus ejidos y en sus propiedades privadas, los pocos hombres que hoy habitan la Magdalena y algunas de sus mujeres cultivan alimentos, principalmente frutas, verduras y flores destinadas al consumo y al comercio en los mercados. Los niños también son incorporados a todas las actividades.


En las últimas dos décadas se ha incrementado la migración a nueva York de hombres y jóvenes que trabajan para enviar remesas a sus familiares. esto introduce a los niños en el conocimiento de una nueva cultura, primero a través de lo contado por sus familiares y luego por las fotografías, postales y filmaciones que les envían. en los dibujos que les solicité hacer sobre nueva York pude percibir que han internalizado aspectos fundamentales de esta nueva cultura a pesar de que ellos no han visitado esa ciudad. Los abrigos que se utilizan en el invierno, la iluminación potente que alumbra las calles de esa inmensa urbe, los rascacielos con antenas parabólicas, el servicio de taxi.
Pero a diferencia de su pueblo, al que pintan como una totalidad, sus dibujos se refieren a una pequeñísima parte de la inmensa ciudad; muestran una o dos calles en terreno plano, de igual manera que cuando dibujan las ciudades de atlixco o de México. en estos dibujos sobresale la incorporación de elementos propios como macetas con flores graficadas encima de los altos techos de los rascacielos, el sol brillante y un espectro de colores fuertes y variados que no parece distinguir un espacio de otro.

Comparten la riqueza de las laderas del volcán diversos pueblos de origen mexica que se
comunican por caminos y brechas de terracería. al este se asientan los poblados de san Pedro
Benito Juárez, san Juan Ocotepec, Huexocoapan y el ejido de tochimilco; al oeste, la Hacienda de
cuilotepec, tepanapa y san Martín Zacatempan, y al sur, a sólo dos kilómetros de la cabecera del
municipio, tochimilco. salvo esta última localidad, el resto habla la lengua náhuatl.

A pesar de su cercanía con la ciudad de atlixco, la Magdalena ha conservado el uso de la
lengua náhuatl de manera notoria respecto del resto de los pueblos colindantes: los niños así nos
lo dijeron: “Luego dicen que nosotros nada más hablamos en náhuatl”. a pesar de que geopolíticamente pertenecen a la región de atlixco, en la realidad no es así: “ellos (los de la ciudad de atlixco) dicen que somos puebleños”, “son más orgullosos de cómo vestirse, se ponen ropa más
cara y nosotros no… así andamos con ropa así rompido con algún con agujeritos”. si a ustedes
les preguntan de dónde son, ¿qué contestan?: “Que somos de la Magdalena Yancuitlalpan”, ¿y por
dónde queda?: “cerca del volcán, más abajo”. a la cuestión de: ¿Ustedes pertenecen a atlixco?, responden: “no, porque ellos se sienten más por vivir en la ciudad, hay muchas diferencias”. “Los de
atlixco se sienten más orgullosos porque dicen que ellos no trabajan en el campo y nosotros sí…”
como se percibe, los niños manifiestan conciencia de las relaciones identitarias de acuerdo con
el espacio ocupado, de las representaciones sociales de quienes viven en la ciudad sobre lo indio, 
y delimitan con agudeza sus fronteras culturales.


La fuerza de la lengua y la cultura náhuatl es evidente en esta población: en la preferencia  comunicativa diaria, en el uso de su ropa tradicional y en la práctica de una serie de rituales propios de la cultura náhuatl, como el huehuetlahtolli (de huehue, “anciano”, y tlahtol, “palabra”), así como
en la contratación de los conocedores de la palabra antigua, de los que aconsejan tal como se hacía
antaño en la cultura náhuatl, ancianos consejeros representantes de la antigua filosofía moral (Leónortilla, 1985; León-Portilla y silva, 1991; Muñoz y Podestá, 1994). Hoy podemos ver la actuación de los huehuetlahtos en las ceremonias importantes de los ciclos clave de la vida: en los bautizos, en las bodas, en las mayordomías, en los funerales.

En lengua náhuatl Yancuitlalpan significa “suelo nuevo” (de yancuic, “nuevo”, y tlalpan, “suelo”)

(Muñoz y Podestá, 1994). este pequeño pueblo se caracteriza por sus calles de tierra que se encuentran en subida, por sus casas de adobe que se distinguen de las nuevas construcciones de ladrillo y bloques de cemento, hechas por los migrantes. La iglesia, que cuenta con un gran atrio, se ubica en el centro y comparte el mismo predio con el panteón. continúa la escuela federal66 de dos pisos y luego la presidencia auxiliar a unos pasos de allí ubicaron el jagüey donde lavan buena parte de las mujeres. a un costado de muchas casas del centro se encuentran canales de piedra, paralelos al
camino, por donde pasa el agua que viene de los manantiales. esta localidad, de 2 56968 habitantes
(inegi, 2000), tiene una larga historia.

Según cuentan niños y adultos, este pueblo se originó como resultado de un éxodo de los
habitantes de Huexocoapan, quienes fueron expulsados de allí por un rico hacendado. Portaban la
imagen de santa María Magdalena cuando llegaron a Ocopetlayuca (hoy tochimilco), donde solicitaron un lugar para asentarse; les concedieron unos terrenos que ellos llamaron “asoleadero de
los leones”, ya que allí acudían animales del bosque a comerse tanto a la gente como a los animales
domésticos. 

Por esta razón los enviaron a habitar dichos parajes. sus actuales habitantes afirman
que las tierras les fueron otorgadas en 1539 por el ilustre conde de tendilla. Más adelante, en el año
de 1609, por real cédula, el virrey don Luis de Velasco garantizaba a la comunidad la posesión de
estas tierras y aclaraba los límites fronterizos entre los pueblos de Yancuitlalpan y san Pedro Benito
Juárez. estos datos constan en uno de los libros de la presidencia auxiliar del pueblo, a decir de uno
de los vecinos que tomó nota de los sucesos más relevantes; actualmente no permiten su lectura.

Como ya se dijo, la imagen de santa María Magdalena los protege y acompaña a lo largo de su éxodo convirtiéndose en la santa patrona del pueblo. cada 22 de julio la veneran en la fiesta principal. Los candidatos a mayordomos se proponen ellos mismos para hacerse cargo de la organización;
son escogidos el domingo siguiente al 12 de diciembre en el atrio de la iglesia, de acuerdo con su
disposición y solvencia económica. además de esta fiesta principal, los mayordomos deben organizar otras festividades religiosas como el segundo viernes de cuaresma y el 12 de diciembre, día de
la Virgen de Guadalupe. 

En este pueblo la religión católica ocupa un lugar central. Para los cambios de mayordomos no puede faltar la figura de los huehuetlahtos, mencionada en párrafos anteriores.

Los mayordomos entrantes y salientes contratan simbólicamente a uno de estos personajes muy
respetados en la comunidad. a los discursos formales en lengua náhuatl siguen una lluvia de flores y el intercambio de bastones e imágenes.

La vitalidad de la lengua náhuatl no sólo se aprecia en las fiestas importantes del pueblo sino en la cotidianidad. La usan para todas las actividades comunicativas desarrolladas fuera y dentro de sus casas que no corresponden a instituciones nacionales (iglesia, presidencia, escuela) donde
impera el español sin embargo hoy todos, sin importar su edad, hablan ambas lenguas (98% de la
población) (García, chilaca y Pérez, 1998): mexicano (como ellos le nominan) y español. 

La entrada de la escuela federal en 1930 fue un parteaguas en la vitalidad que la lengua náhuatl tenía hasta ese momento. Los abuelos y algunos padres recuerdan haber sufrido mucho porque no entendían lo que les enseñaban; además de que les prohibían hablar en su lengua materna. ante estas acciones pensaron la necesidad de que sus nuevas generaciones hablaran primero el español y luego náhuatl (Muñoz y Podestá, 1988, pp. 90 y 94). Los niños con quienes trabajamos son el producto de este cambio de actitud de sus progenitores. comprenden la lengua que escuchan hablar a sus padres y
abuelos pero no la producen, mayoritariamente, con soltura; son bilingües incipientes pasivos en
náhuatl. 

Es interesante cómo los niños traducen la narrativa oral que sus abuelos les transmiten y la
relatan en español. Los padres dicen que entre los 10 y 15 años (Podestá, 2000a, p. 40) ya la podrán
“pronunciar”. en la actualidad, este conflicto lingüístico náhuatl-español nos muestra la progresión
que la lengua indígena tendrá en unos años, aunque muchos adolescentes migrantes comentan
que al llegar a nueva York usan mucho la lengua náhuatl entre los paisanos, a manera de guardar
secretos y comunicarse en privado. Las futuras generaciones no sólo conocen la cultura nacional, en
gran medida aprendida a través de la televisión o por sus viajes frecuentes a mercadear a la ciudad
de atlixco y al aeropuerto de la ciudad de México donde reciben a sus parientes, sino por la escuela, donde viven el racismo en carne propia. Los maestros subrayan a diario la importancia de esta
institución porque si asisten podrán “progresar”, “saldrán adelante”, serán capaces de hacer cosas
diferentes de las impuestas por su destino: ser campesinos. aunque sus promedios y participación
en clase son muy buenos —esto dicho por los propios maestros—, la mayoría de los niños aman el
campo. 

Cuando hay periodos vacacionales se aprecia el júbilo demostrado de irse desde la mañana.
conciben el campo como un lugar de trabajo pero también de juego; se divierten con los animales,
trepan a los árboles, etc. La obligatoriedad de la escuela “parecería” interrumpir las responsabilidades que éstos tienen asignadas desde pequeños: dar de comer a los animales, cortar leña, ir al
campo, para el caso de los niños; preparar el nixtamal, ir al molino, hacer tortillas, barrer, lavar,
actividades propias de las niñas. a su formación se suma, además, la información proporcionada por sus parientes desde los estados Unidos. Poseen una visión nacional e internacional del mundo
a pesar de vivir en un pueblo, y tienen a su alcance tres lenguas: español, náhuatl e inglés, así como
la cultura local, nacional y global.

Leyenda del señor de la lluvia – (Tochimilco Puebla)

La historia del señor de la lluvia sucede en el año de mil novecientos cincuenta y seis en el pueblo de Tochimilco Puebla, precisamente en el mes de julio, estando ya en este mes, las lluvias no caían y los campesinos no podían hacer su siembra ya que ellos necesitan a la lluvia sobre sus campos para depositar la semilla.
En este lugar siempre caía la lluvia desde el mes de marzo entonces los habitantes de la población acordaron hacer una procesión con la Imagen del Señor del Calvario, esta es una Imagen venerada y una de las más grandes de la república Mexicana que se encuentra en un templo que se le conoce precisamente con el nombre del Calvario.Este templo se dice que está construido sobre lo que fuera una pirámide y que fueron sus mismas piedras las que se utilizadas para la construcción del mismo.

Todos los grupos y las asociaciones decidieron que se hiciera la procesión; muy de mañana, el día convenido todos los vecinos del pueblo se reunieron y las asociaciones con sus banderas y estandartes, los hombres cargaron la Imagen, con mucho respeto comenzaron la procesión, el recorrido se haría por las calles principales del pueblo pero no fue posible, el cielo estaba completamente limpio, sin una sola nube, caminaron así cuatro cuadras, sobre la calle Sacromonte al llegar una antes de la parroquia se soltó un aguacero que tuvieron que meter la Imagen al templo Parroquial, muy de prisa para que no se mojara, ya que la lluvia era muy fuerte, por este suceso, se le llamo “ El Señor de la lluvia “.

Las Brujas de Atlixco (Leyendas)


Todas las madres rezaban cuando llegaba la noche; se santiguaban, oraban para que las bolas de fuego que se observaban desde lejos en el cerrito de San Miguel no volaran cerca de sus casas, se persignaban y persignaban a sus criaturas, niños de cinco años hasta los recién nacidos que eran los favoritos de las desagradables y feas brujas.



Todos se encerraban desde las ocho de la noche por miedo a toparse con una de ellas, se decía que llegando la noche se quitaban las piernas, las acomodaban a un lado de lahornaza del fogón y se ponian las patas de un guajolote, luego se arreglaban el pelo para no estar tan feas y se subían en escobas hechas con ramas secas y salían volando por las puertas o ventanas; al llegar al cerro de San Miguel, se juntaban y esperaban que llegaran mas para lanzarse al vacío desde la plazuela que está al pie de la escalera de piedra, pues no se les permitía subir mas cerca de la capilla; y casi cuando llegaban al suelo, se prendían como bola de fuego para comenzar a volar por dos o tres horas, tratando de olero ver una buena carnada de niños u hombres tomados, o enamoradizos.

Las mamás después de acostar a sus hijos en sus petates cerraban las ventanas y puertas bien atrancadas, colocaban sus veladoras cerca de sus santos y después de orar, sacaban cruces de ocote, de estacas y tijeras cruzadas para ponerlas cerca de las puertas, bajo el petate y la almohada para proteger a los niños de las brujas chupadoras, porque cuando no encontraban obstáculos, llegaban y chupaban la sangre del niño en el cuello o en un pie hasta dejarlo casi muerto. La gente del pueblo ya no subía al cerro después de las 9 de la noche, aún despues del paso de muchos años, todavía se llegó a ver el cansado vuelo de una bola de lumbre por las laderas del  “cerrito”, como señal de que las brujas todavía quieren seguir “chupándonos” la sangre.


Leyenda de: Leticia López Muñoz